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San José de Carrasco, Canelones

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TESTIMONIO

Ingreso, estadía y egreso de Richard en nuestra Fundación

"Yo como otros tantos, hace un tiempo después de un tropezón en la vida, no supe cómo continuar, y no pude corresponder con las necesidades de mis hijos, tal como todo padre debería. Dejé de tener oportunidades para verlos, no encontraba ninguna salida, y me aparté al punto que estaba muy triste y sin consuelo, hasta que me atrapó mi amiga la soledad... y ahí comencé una vida equivocada. Me empecé a encontrar con el alcohol, la droga, y muchas amistades que no correspondían. Estuve un tiempo llevando esta vida equivocada, hasta que un día pensé, “mañana cumple mi hijo, ¿y yo qué ejemplo le doy, y qué derecho puedo tener en decirle algo si él un día viniera y me dijera “me estoy drogando”? Ninguno, pensé, ya que papá no tuvo el valor de luchar. Como tal, lo dije en voz alta y bastó, no más droga, no más alcohol. Compañeros que en ese momento ahí se encontraban, con voz risueña me dicen “hay $2000 de droga, 2 botellas de whisky, y 2 casilleros de cerveza”. Les respondí, “no, no quiero más, me voy a la calle”, y ahí empecé a caminar sin mirar atrás y con lágrimas en los ojos miré hacia el cielo y dije sin temor “Dios si existes, me pongo en tus manos”. Con el correr de los días, tuve hambre y sed, revisé volquetas, y comencé a juntar cosas para vender en ferias vecinales. Un día en una conversación con un cuidacoches me ofreció si no quería cuidar yo también esa cuadra y acepté.

Ahí se hizo una amistad y me di cuenta de que Dios estaba acompañándome. En un momento miré alrededor mío y me vi en el espejo más grande del mundo que es la calle y me mostraba todo lo que tenía: droga, alcohol, dolor, y soledad, con las que me volví a encontrar. Ahí decidí no irme, me quedé en el mismo lugar, agarré un trozo de pan y un vaso de agua para continuar. Pensé, Dios, yo no quiero más esto. Siguieron pasando los días hasta que una noche, llegó un grupo de gente a brindarme comida y una charla… esto continuó por 2 meses, y como digo siempre son mis ángeles. Este grupo, confió en mis palabras y creyó en mí hasta que un miércoles me preguntaron “Richi, ¿irías a un hogar? Es un hogar donde hay reglas, no hay vicios, y tenes todo para salir adelante.” Les respondí que me gustaría, que mi vida en la calle estaba mal, mal de verdad, que era como si no valiera nada, que por $100 me lastiman. A los días, me dijeron que me habían arreglado una entrevista en la Fundación Nuevos Caminos. Después de comprobar el respeto y la unidad que había en mí decidí comenzar mi proceso de admisión en la fundación. Luego de finalizado, quedé a la espera para la decisión de si ingresaba o no a la Fundación Hogar Nuevos Caminos. En esa espera, ya mi mente no pensaba igual, si veía un fracaso otra parte de mi decía “arriba, queda poco, ya dejas la calle."

Y así llegó el domingo que sonó el teléfono y con voz alegre, la noticia: “Richard, podes ingresar a la fundación, mañana te esperamos”. Al otro día hubo paro de ómnibus, hasta que finalmente llegó el martes de mi ingreso. Llegué como nuevo, observando y conversando con el operador y compañeros, empezando una convivencia la cual no tiene comparación. El tener una mesa, compartir un plato de comida, y tener un techo donde dormir, una cama para mí, un baño, una ducha caliente, un hogar donde volver todos los días después de 7 años no tiene precio. Es una gran alegría, qué decir, tener personas que me escuchen y contengan sin darme una razón sólo un oído yo me siento muy feliz. He podido salir adelante, hoy tengo un trabajo digno y grandes personas que me dan confianza, me transmiten paz, y me distraen de pensar en los malos momentos vividos en la calle. Además, recuperé el vínculo con mis hijos, y volví a encontrarme con mi madre después de 9 años. Solo Dios pudo hacer realidad esto y mi gran verdad es que pude dejar la droga, el alcohol y encontrar estos momentos de felicidad, aprender que se puede y que la vida hay que enfrentarla con la verdad, aunque duela es mejor seguir adelante y como digo en mi vida, ese espejo que Dios me puso fue duro, pero fue una gran motivación. Gracias Fundación Hogar Nuevos Caminos por existir y dar oportunidades a muchas personas que se encuentran en la misma situación en la que estaba yo."

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Mediante nuestras fotos intentamos que conozcas la fundación desde adentro, nuestro día a día y descubrir que somos una familia, donde cada uno de nosotros es especial.

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